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14 de diciembre de 2007.- El Coordinador Ejecutivo de Economía y Mundo del Trabajo, Javier Alcázar considera que el Gobierno debe priorizar las mejoras colectivas para el conjunto de ciudadanos y estar menos obsesionado por el superávit presupuestario y la contención salarial, ante un beneficio histórico de las grandes empresas” y considera que “el aumento hasta el 4,1% en tasa interanual del IPC del mes de noviembre, es un dato muy negativo que hará que la inflación a final de año se sitúe bastante por encima de la anunciada esta semana por el Ministro de Economía, Pedro Solbes, en unas Encuentros económicos en donde esbozó, entre otras, las nuevas previsiones, a nuestro parecer irreales, en materia de crecimiento e inflación para este año y el próximo ”
Según Alcázar “nuestro país es, dentro de la UE, de los países con unos salarios más bajos y con una inflación más alta, y no se han aprovechado los años de alto crecimiento económico para reinvertir en los sectores productivos una parte de los enormes niveles de beneficios obtenidos para adecuar nuestra economía a las necesidades existentes y a prevenir las futuras, por el contrario la mayor parte de estos beneficios se han ido al pago de dividendos y a compras especulativas.
En esta misma dirección Alcázar afirmó que “esta falta de inversión ha originado una ampliación de las históricas debilidades estructurales, lo que supone un mayor lastre para el conjunto de ciudadanos y lo que nos sitúa, en la actualidad, en una posición de mayor debilidad para absorber las posibles consecuencias derivadas de una desaceleración en nuestro ritmo de crecimiento económico y a una más que posible crisis en los mercados de dinero, tal y como parece deducirse de las diversas actuaciones practicadas tanto por la Reserva Federal de los U.S.A como por el BCE”
Por último, el dirigente de IU recuerda que “el Gobierno llega ya tarde para poner los pies en esta nueva realidad y debe dejarse de obsesionar por contentar a quienes más se han beneficiado del importante periodo de crecimiento económico vivido en nuestro país en los últimos quince años, grandes fortunas, banqueros y elites empresariales, ofreciéndoles en bandeja una mayor moderación de los salarios y la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, que favorecerá a 35.000 declarantes con un patrimonio entre 6 y 30 millones de € que dejarán de pagar más de 700 millones de €”
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